¡Si no hay solución, no rodará el balón!
- Militante

- 3 jun
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Por Hiram Quintero
Se acerca la XXIII Copa Mundial de Futbol, a realizarse entre los meses de junio y julio de 2026, evento que podría fomentar la cultura y el deporte entre la clase trabajadora. No obstante, en los hechos, no servido más que para la acumulación de capital de los monopolios, con financiación estatal de los países anfitriones, extraídos directamente de la clase trabajadora, quien, irónicamente, es la última en poder disfrutar de este evento de tal relevancia internacional.
El futbol, como la mayoría de los deportes bajo el capitalismo, ha sido plenamente mercantilizado, lo cual se puede evidenciar en la visibilidad que otorga a marcas de los grandes monopolios, dinero que, a su vez, se acumula para el uso de las grandes potencias que siguen en sus guerras imperialistas.
El futbol, bajo el capitalismo, no está fuera de los márgenes de la lucha de clases, y la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), el principal organismo que regula este deporte a nivel internacional, ha tomado partido en el conflicto interimperialista generalizado que se avecina, pues aunque se quiera vender como un gran logro la participación de la Selección de Futbol de Irán, la FIFA no ha hecho nada para impedir la participación de la Selección de Israel. Supuestamente, esto representa un gesto de “voluntad de paz” por parte de la Federación, pero en realidad es complicidad para con un Estado que lleva a cabo un genocidio contra el pueblo palestino.
Por otro lado, la burguesía mexicana también busca sacar provecho de la justa mundialista. Recientemente, el Gobierno Federal de Claudia Sheinbaum, a través del Secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció la reducción del ciclo escolar para coincidir con las fechas de la realización de la Copa. El hecho de querer reducir el tiempo de clases, afectando al estudiantado mexicano, con tal de evitar el colapso de la infraestructura por la llegada de los turistas al Mundial, evidencia que lo que prima es la ganancia económica por sobre las necesidades de los estudiantes.
A su vez, esta medida también tiene un fin político, pues de igual forma se trata de evitar que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) pueda desarrollar una huelga que se antoja como histórica para el movimiento sindical y magisterial de este país, pues con el lema “si no hay solución, no rodará el balón”, la CNTE ha acordado aprovechar el Mundial para protestar por la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y por mejoras en sus condiciones laborales.
Por lo tanto este momento, como lo fueron los Juegos Olímpicos de 1968, es de vital importancia para que el pueblo trabajador y los estudiantes salgan a tomar las calles, ya que representa una gran ventana de oportunidad de agitación popular en todo el mundo, poniendo en evidencia las crisis del capitalismo que solo beneficia al capital, tanto nacional como extranjero, a costa del esfuerzo de la clase obrera.









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