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¿Por qué debemos apoyar a la Cuba revolucionaria?

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    Militante
  • 8 jun
  • 8 min de lectura

Por Héctor V


Recientemente han escalado, aún más, las históricas agresiones del imperialismo estadounidense hacia Cuba. En los últimos meses Donald Trump públicamente ha amenazado con una invasión militar directa en suelo cubano. Pero ¿Por qué Donald Trump quiere invadir Cuba?


Debemos empezar diciendo que Cuba es un territorio que Estados Unidos ha querido controlar para sus intereses imperialistas desde 1898, cuando el ejército estadounidense entra en guerra con el entonces imperio colonial español para ayudar a Cuba a que se independice del mismo. La excusa para declarar dicha guerra fue la explosión, supuestamente por parte de España, del barco estadounidense Maine, pero esto fue una operación de bandera falsa, pues las verdaderas intenciones de ayudar en la independencia de Cuba era que el control de la isla pasara de manos españolas a las de Estados Unidos.


Finalmente, en 1902 Cuba se independiza de España e instaura una república, que es, controlada económicamente por Estados Unidos. Empezando el siglo XX el 80% de las empresas privadas en Cuba pertenecían a la burguesía estadounidense que se empieza a asentar muy cerca de Cuba, en el territorio de Miami.


En el proceso de elecciones democráticas en la recién nacida república de Cuba algunos partidos políticos empiezan a visibilizar las necesidades del pueblo trabajador cubano que entonces vivía en pésimas condiciones. Como era de esperar, esta legítima incursión en la política por parte del pueblo cubano no fue de agrado para las cúpulas del poder político en Cuba pues amenazaba sus intereses. Respondieron con un golpe de estado en 1933, con el que se instauró en Cuba el gobierno militar del general Fulgencio Batista, fiel a los intereses de los empresarios estadounidenses.


Algunas medidas implementadas por Batista fue liquidar la libertad de expresión, de reunión, de huelga, eliminar la Autonomía Universitaria, aumentar el salario de las fuerzas armadas y de la policía, y se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos. Bajo el gobierno de Batista, Cuba se convierte en un destino turístico para la oligarquía estadounidenses. Cuba reunía diversos negocios ilícitos administrados por empresarios y mafiosos como el famoso Meyer Lansky, quienes se enriquecían con casinos para el lavado de dinero procedente del tráfico de drogas, o el turismo de prostitución. Todo esto ocurría en los centros urbanos de Cuba, mientras la población rural de la isla vivía en condiciones de miseria.

Fue tal el nivel de corrupción y abandono del pueblo cubano bajo el gobierno de Batista que la situación se volvió insostenible y una revolución era inminente. El 26 de Julio de 1953, Fidel Castro y un grupo de revolucionarios atacaron dos cuarteles militares del régimen de Batista. La acción fracasó, sus líderes son arrestados, pero gracias al descontento generalizado del pueblo cubano los revolucionarios son liberados por el régimen militar y se refugian en México para reorganizarse.


En 1956 Fidel Castro, su hermano Raúl, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y 78 combatientes más zarpan sigilosamente de México con destino a Cuba, para iniciar la revolución armada. Una vez desembarcados, los revolucionarios desatan una guerra de guerrillas en la Sierra Maestra que esta vez culminaría con el triunfo de la Revolución Cubana y con Batista huyendo de Cuba en 1958.


El recién instaurado gobierno revolucionario de Fidel Castro realiza acciones como una reforma agraria, una reforma urbana para resolver el problema de la vivienda popular, y una serie de expropiaciones, nacionalizaciones y confiscaciones que afectaron directamente la riqueza de una clase alta empresarial, principalmente estadounidense. Otro aspecto importante del nuevo gobierno fue la revolución antirracista, impulsada por la creación de escuelas y empleos para la población negra, además de hacer un llamado al pueblo cubano para eliminar la discriminación racial.


En cuanto a la postura de Castro hacia Estados Unidos, esta no fue hostil, pero sí severamente crítica, denunciando el apoyo que la potencia le había brindado a distintos dictadores de Latinoamérica, incluyendo al cubano Fulgencio Batista, así como el rol explotador e intervencionista de sus empresas monopolistas. En 1960 Fidel Castro firma un acuerdo comercial con la Unión Soviética, ingresando al bloque socialista internacional.


Las recién mencionadas medidas antiimperialistas del gobierno revolucionario cubano resultaron una amenaza para el imperialismo estadounidense, y las tensiones llevan a la ruptura de las relaciones políticas y económicas entre Cuba y Estados Unidos. Así Cuba pierde al que había sido su principal aliado económico hasta entonces. Pero el gobierno estadounidense incluso llama a todos los países latinoamericanos a romper relaciones con Cuba. Los únicos países que siguieron comerciando con la isla fueron México y Canadá. En 1962 Cuba había declarado abiertamente el carácter socialista de su revolución, que seguía las ideas de Marx, Engels y Lenin.


El contexto internacional era de tensiones máximas por la guerra fría, y ahora Estados Unidos no solo había perdido su control sobre Cuba, sino que tenía de vecino a un país que demostraba a escasos kilómetros de Estados Unidos que el modelo socialista supera al capitalista. En este contexto y en medio de las tensiones, Estados Unidos decide cambiar su postura hacia Cuba, cambia la guerra militar directa por una guerra comercial.


El gobierno estadounidense, aprovechándose de su posición como mayor potencia económica internacional, impone aranceles a los países que deciden comerciar con Cuba, de manera que son muy pocos quienes asumen el costo de intercambiar recursos con Cuba, y la isla termina aislada de los mercados internacionales. Al final, este aislamiento económico crea condiciones adversas para la población cubana en general, y el gobierno de Estados Unidos difunde un discurso en el que culpa al mismo gobierno socialista cubano por generar el sufrimiento que Estados Unidos crea intencionalmente.


El objetivo final es buscar la destitución del gobierno revolucionario, apoyados por el descontento del pueblo cubano. en un intento de sabotaje cuyo objetivo es crear en la sociedad cubana una crisis energética y escasez de recursos, incluso alimentos. O sea, es un crimen que violenta los derechos humanos de toda una nación.


Este proceso genocida de estrangulamiento económico a Cuba inicia en 1962 y permanece hasta la actualidad. Ha sido llevado a cabo por cada una de las administraciones de Estados Unidos, sin importar si gobernara el partido demócrata o el republicano. Por un tiempo Cuba pudo resistir esta guerra económica, al mismo tiempo que desarrollaba su planificación económica, industrialización y política interior respectiva de un gobierno socialista. Pero en 1991 con el triunfo de la contrarevolución en la Unión Soviética, Cuba pierde a su más importante aliado y el pueblo cubano empieza a sufrir mucho más la asfixia económica. Este duro reto para la supervivencia de Cuba, y en el que actualmente sigue, fue denominado el periodo especial.

Bajo el bloqueo económico, Cuba sufre de una enorme dependencia de otros países para ser suministrada de recursos y bienes. Algunos países de América Latina como México, Bolivia y Venezuela han ofrecido muestras de solidaridad hacia Cuba, suministrándole recursos vitales como petróleo, para ayudarle a sobrevivir la guerra comercial. Estas son las duras condiciones que ha enfrentado el gobierno socialista de Cuba, tras 64 años de bloqueo económico, y 35 años de la pérdida de su aliado estratégico.


Lamentablemente en los últimos meses esta difícil situación se ha complicado aún más tras la intervención que realizó el ejército de Estados Unidos en territorio venezolano, donde el imperialismo, además de asesinar a 32 soldados cubanos que murieron defendiendo a Venezuela, también logró secuestrar al presidente Nicolás Maduro, e instaurar en su lugar un gobierno que obedezca las órdenes dictadas por los Estados Unidos.


Y la primera orden de Donald Trump fue otra escalada más en la guerra económica con Cuba, detener el envío de petróleo venezolano hacia territorio cubano, quitándoles un recurso vital para su ya difícil supervivencia. También se impusieron nuevos aranceles a cualquier país que enviara petróleo a Cuba, restringiendo incluso la entrada de medicinas.


Este bloqueo petrolero imperialista es un crimen que busca colapsar la economía cubana y someter a un pueblo entero. Cuba necesita petróleo para el funcionamiento de sus plantas eléctricas, plantas potabilizadoras de agua, etc. Después de esto el presidente Donald Trump declara sus más recientes amenazas de invasión militar en Cuba. Y, ¿Cuáles son sus excusas para invadir Cuba? Dice que la escasez y los apagones son culpa del gobierno socialista cubano. Sigue culpando a los revolucionarios de estragos provocados directamente por el bloqueo económico que impone el imperialismo yanqui.


Sin embargo, si analizamos la respuesta del pueblo cubano a la crisis interna provocada por el bloqueo, vemos que las manifestaciones en las calles son de apoyo hacia el gobierno revolucionario y de repudio hacia el imperialismo estadounidense.


Hemos comprobado que Estados Unidos fue capaz de invadir Venezuela. Pero ¿se atreverían a iniciar una invasión militar en Cuba tras 65 años de su último intento? En el que fallaron, por cierto. ¿A qué se debe esta violenta escalada en América Latina por parte de Estados Unidos? La respuesta es que el imperialismo estadounidense esta buscando alinear sus piezas en la escalada de la guerra comercial y la agudización ante una guerra imperialista generalizada.


Estados Unidos fue durante un tiempo la punta de la pirámide imperialista a nivel mundial. Tenía bajo su control el comercio internacional gracias al uso del dólar como moneda de cambio. Y una política de guerra que le permitía mantener el control del mercado. Pero en los últimos años Estados Unidos ha ido perdiendo su posición en la cúspide de la pirámide imperialista frente al bloque imperialista encabezado por China cuyos aliados principales son Brasil, Rusia, Irán y Sudáfrica. En respuesta Estados Unidos ha decidido retroceder, atrincherarse en su zona de influencia más segura, que para nuestra desgracia es el continente americano. Por eso invadió Venezuela y ahora amenaza con una segunda invasión a Cuba.


Entonces hay que preguntarnos. En este escenario de escalada de las agresiones de Estados Unidos en América Latina, ¿Qué postura debe tener la clase trabajadora de México hacia una Cuba al borde de la asfixia económica y hacia el imperialismo estadounidense que está dando patadas de ahogado?


A lo largo de la historia México ha demostrado su solidaridad hacia el pueblo cubano. México ofreció refugio a los revolucionarios cubanos en 1953. Nuestro país ha sido un aliado de Cuba a través de su bloqueo económico, pues diversos gobiernos mexicanos enviaron petróleo a Cuba para ayudarle a resistir la crisis energética que sufre. Pero sobre todo por las múltiples organizaciones de clase que han brindado su solidaridad a la revolución cubana como lo ha sido históricamente el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba.


Debemos ser solidarios con Cuba, pues ella ha sido solidaria con muchos otros países víctimas del imperialismo. Recordemos que el Che Guevara realizó un apoyo directo en países latinoamericanos y africanos como Bolivia, Angola, Mozambique, Etiopía, etc. para ayudarles en sus respectivas luchas de liberación del imperialismo. Recordemos que Cuba ha enviado a sus médicos a apoyar en crisis de salud como la de Ébola en Liberia, y a muchos otros contextos.


Precisamente como expresión de esa solidaridad internacionalista, se ha impulsado la campaña "Un Barco de Petróleo para Cuba", promovida por la Asociación de Cubanos Residentes en México "José Martí", el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y El Partido Comunista de México. La iniciativa busca reunir recursos para contribuir al envío de petróleo e insumos energéticos que ayuden a aliviar la grave crisis provocada por el bloqueo imperialista y las restricciones impuestas por Estados Unidos. Más allá de su dimensión material, esta campaña constituye una acción concreta de apoyo al pueblo cubano y una denuncia internacional contra la política de asfixia económica que el imperialismo mantiene desde hace más de seis décadas.


Hoy en día tenemos que apoyar más que nunca a Cuba pues además de que es lo correcto desde un punto de vista ético, solo solidarizándonos con Cuba contribuiremos a que los pueblos de América Latina consigan una verdadera emancipación de los ataques del imperialismo.



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